domingo , 22 abril 2018

Correa de distribución: definición y mantenimiento

Por todos es conocido el temor que genera la correa de distribución de un vehículo. Su rotura se puede acabar convirtiendo en uno de las reparaciones más costosas en tiempo para el mecánico y en dinero para el cliente, debido a la gran cantidad de elementos del vehículo que entran en juego y que dependen de ella.

Antes que nada sería conveniente dejar claro qué es una correa de distribución y cuál es su funcionamiento. Así pues, la correa de distribución, también conocida como correa dentada o banda de distribución, es su esencia, una correa de goma que enlaza un generador de movimiento con un receptor de la misma por medio de poleas o piñones. Asimismo es uno de los métodos más comunes de la transmisión de la energía mecánica entre un piñón de arrastre y otro arrastrado.

La correa de distribución es el elemento que transmite el movimiento circular del cigüeñal hacia el o los ejes de levas (árboles de levas), mediante el cual se accionan  las válvulas de admisión y de escape

timing_belt_rb30eCómo evitar la rotura de la correa de distribución

Reza el refrán que “hombre precavido vale por dos”. Sin duda la prevención y antelación, como sucede en otros muchos recambios de un vehículo, son la mejor fórmula para evitar males mayores con una correa de distribución.

Es por ello que realizar el cambio de la correa de distribución a tiempo evitará costosas reparaciones. Hay que tener en cuenta que por su función se trata de un elemento muy sujeto a grandes desgastes, por lo que para asegurar un correcto funcionamiento del vehículo tendremos que seguir a rajatabla las indicaciones del libro de mantenimiento de nuestro vehículo y efectuar el cambio de la correa por una nueva dentro del periodo estipulado por el fabricante.

Aunque no existe un periodo de tiempo fijo para establecer el cambio de la correa, ya que dependerá del tipo de vehículo y motor, sí existen una serie de patrones de referencia. Desde Top Recambios recomendamos el cambio de correas de distribución cada 80.000 o 100.000 kilómetros.

Frente a esta recomendación, se encuentra la vida útil de la correa que puede oscilar en una amplia horquilla que va desde los 60.000 y los 160.000 kilómetros, aunque en vehículos más modernos ésta podría extenderse hasta los 240.000. Todo esto traducido a años en un vehículo de uso habitual puede suponer un cambio de correa cada 5 o 7 años.

Síntomas del cambio de correa de distribución

Existen una serie de síntomas que nos pueden servir de gran ayudar a la hora de detectar que nuestro coche necesita un cambio de correa de distribución. Uno de los más visibles se encuentra en las vibraciones excesivas del vehículo y el temblado durante la conducción. A esto hay que sumar la excesiva expulsión de humo por el tubo de escape o la dificultad para poner en marcha el motor.

También podemos dar un paso más y hacer nosotros mismos una comprobación visual abriendo el capó, con el vehículo apagado, y localizar la correa de distribución. Podremos observar visualmente la cinta, tomando nota de si hay signos evidentes de desgaste, como el secado, grietas o desgaste de los bordes. Síntomas inequívocos de que necesita ser cambiada.

Consecuencias de la rotura

En caso de romperse una correa de distribución, las consecuencias podrían ser trágicas para su vehículo, dada la gran cantidad de elementos esenciales del motor que se podrían ver afectados. Y es que al partirse la correa la sincronización del motor dejaría de ser correcta, los pistones rozarían con las válvulas dañando ambos elementos. Además, se verían afectadas también las bielas y en determinadas ocasiones la bomba de agua, el árbol de levas o el cigüeñal. Una reparación que en el caso de las más graves se podría disparar a costes de más de 2.000 euros.

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