viernes , 22 junio 2018
Etiquetado europeo de neumáticos

¿En qué consiste el etiquetado europeo de neumáticos?

El etiquetado europeo actual, vigente desde el año 2012 cuando fue ratificado por el Parlamento Europeo, regula la clasificación de neumáticos con un renovado sistema de etiquetas que tiene por objetivo medir la eficiencia de las cubiertas en base a tres elementos: la resistencia del rodamiento al asfalto, con lo cual se mide indirectamente el consumo de combustible y la emisión de CO2; la adherencia a superficies y asfaltos mojados, algo que incide directamente en la seguridad que ofrecen los neumáticos; y, por último, el ruido o contaminación acústica del neumático.

Este nuevo sistema de etiquetado afecta a todos aquellos neumáticos utilizados en turismos, vehículos 4×4 o SUV, camiones y camionetas, autobuses y autocares. Es por ello que al resto de neumáticos no se les aplicará la citada normativa europea. Es el caso de todos aquellos neumáticos recauchutados, los empleados para la competición, neumáticos con clavos o los neumáticos cuyo código de velocidad sea menor a 80 kilómetros por hora.

Resistencia de la rodadura

La resistencia al rodamiento es la fuerza que se opone al giro natural del neumático. De esta manera, a mayor resistencia, mayor energía consume el neumático y el vehículo, lo cual se traduce en un mayor desgaste del neumático y, sobre todo, en mayor consumo de combustible por parte del vehículo.

Este consumo es el que queda representado en la primera de las partes del etiquetado que va desde los de Clase A hasta la Clase G, consideradas como las de menor consumo y las de mayor consumo, respectivamente. De hecho, entre un neumático de la clase A y uno de la G hay una diferencia de consumo del 7,5%. Es decir, de cada 200 litros de combustible, uno de clase G consume 15 litros más de gasolina, a lo que hay que sumar la mayor cantidad de CO2 emitidas por parte de los de clase G.

04Adherencia en mojado

Este segundo aspecto de los tres que se marcan en la etiqueta europea es el que más relacionado se encuentra con la seguridad. El etiquetado va desde la clasificación A (un índice de 1,55), neumáticos con menor distancia de frenado, hasta la clase F (índice de 1,09) para los neumáticos con mayor distancia de frenado y, por ende, más inseguros.

Entre ambas letras hay un 30% de diferencia en la distancia de frenado en mojado lo que traducido en metros supondría 18 metros de distancia en una frenada en mojado a una velocidad de 80 kilómetros por hora. Una diferencia a tener en cuenta en materia de seguridad.

Ruido de los neumáticos

Con el objetivo de luchar contra la contaminación acústica instalada sobre todo en grandes ciudades y a grandes velocidades en las autopistas y autovías, el etiquetado europeo clasifica como tercer y último campo el ruido exterior que emite la rodadura.

rueda1Un ruido que por debajo de 50 kilómetros por hora queda en segundo plano por el ruido que emite el motor. Sin embargo, a una velocidad superior a esta los neumáticos generan una contaminación acústica que se mide utilizando de estándar un vehículo a 80 kilómetros por hora y midiendo su ruido, y se plasma en el etiquetado en tres niveles de ondas negras.

Una onda negra

Se trata del volumen idóneo de un neumático y del nivel más bajo de contaminación acústica que existe. La rodadura emite un sonido de 3 decibelios por debajo del permitido en la última normativa de noviembre 2016.

Dos ondas negras

Marca un nivel de emisión medio, el cual cumple con la normativa europea y con la última normativa de 2016.

Tres ondas negras

Esta calificación se aplica a los neumáticos que mayor emiten un mayor nivel de contaminación acústica. Pese a que cumplen con la normativa europea (sino no podrían comercializarse) exceden el nivel máximo de decibelios permitido por la normativa de 2016.

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